sábado, 10 de noviembre de 2007

EL TIEMPO PASA...

...y nos vamos poniendo viejos, como dice el conocido refran. Y no miente en nada la, para algunos, tormentosa frase. No miente porque realmente nos vamos poniendo viejos. Comienzan a salir las arrugas, la calvicie se apodera de nuestro ser como un mal presagio que anuncia una decadencia inminente y que va reconfiguranado nuestra carta de prensentación más visible: el rostro (que en algunos casos y solo en algunos) ha sido hermoso. La indómita juventud languidese y se ve cada día, cada hora, cada minuto mucho más lejana.
Digo que es tormentoso recordar frente al espejo lo verdadero de estas palabras porque se pasa mal. Muy mal diría yo. No es facil (me imagino, porque a mis veinte y pocos años no he llegado a experimentarlo) observar como tu tersa piel se vuelve flascida con unos surcos incómodos y con ese desgane corporal que te entra hasta los huesos. La mente no aguanta más y se sume en la depresión. Pero gracias al cielo (o quién sabe a quien o a qué) eso se supera rápido. Y no hay más que una razón y es la que dice que los maduritos también tienen su punto.
La verdad es que muchos maduritos y maduritas tienen ese puntito que muchos veinteañeros desearían tener y no le importa llegar a viejos. Mientras otros se aferran con uñas y dientes a la juventud, y al parecer han encontrado el elixir de la juventud eterna, sino nada más hay que ver a la mitica Cher a la que no se le mueve ni un solo pellejito la muy...buena gente ella, que es más maja....
También está Madonna, que se conserva muy bien a sus cincuenta abriles (que podrían ser otoños, pero que ella no deja que llegue esa estación a su vida). O alguien un poco más cercano: Ricky Martin, que es como el buen vino...
Lo cierto es que llegando a ella aferrandonos a un modelo perfecto de Adonis sin que a penas se noten los cambios o asumiendola con las cargas que nos trae, siempre es bueno llegar a viejo. La edad nos aporta experiencias. No la edad en sí, el cumplir años, sino el hecho de que por ese suceso cronológico estamos más tiempo expuestos a las situaciones que se suceden a diario en la vida cotidiana, a nuestro alrededor y participamos de ello, de eso que está ocurriendo. Despertamos cada día agradecidos de estar vivos, y aunque sea con ochenta años siempre estaremos agradecidos de poder levantarnos y ver la luz del día.
El tiempo pasa y nos vamos poniendo viejos...pero lo disfrutamos al menos.