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miércoles, 28 de agosto de 2013

I HAVE A DREAM

Hoy se cumple el 50 aniversario del discurso de Martin Luther King Jr., Probablemente el discurso más famoso de la historia. 

En él, el Dr. King habló del sueño que tenía, del sueño de cada uno de los afroamericanos que seguían viviendo bajo el manto infame de la discriminación por el color de su piel en los EEUU. 

Su lucha por los derechos civiles de los negros es uno de los más grandes ejemplos de amor a la libertad, la igualdad y la solidaridad entre todos los seres humanos.

Poco más tengo yo que agregar sobre la figura de Martin Luther King Jr., ya conocemos su dimensión histórica y su trascendencia. 

Su sueño es el que encarna ahora Obama, un hombre negro que ha llegado a la presidencia de un país en el cual hace tan sólo cincuenta años a la gente como él se les trataba con la punta del pie. 

Ese sueño es el que tenemos a diario en cada rincón del mundo donde la diversidad en su amplio sentido se expresa. Soñamos con que las diferencias se acaben y que lo único superior sea la defensa de la igualdad entre todos los hombre y mujeres de la tierra. 


A continuación reproduzco el célebre discurso de Martin Luther King Jr.

"Yo tengo un sueño que un día esta nación se elevará y vivirá el verdadero significado de su credo. Creemos que estas verdades son evidentes: que todos los hombres son creado iguales.

Yo tengo un sueño que un día en las coloradas colinas de Georgia los hijos de los ex esclavos y los hijos de los ex propietarios de esclavos serán capaces de sentarse juntos en la mesa de la hermandad 

Yo tengo un sueño que un día incluso el estado de Mississippi, un estado desierto, sofocado por el calor de la injusticia y la opresión, será transformado en un oasis de libertad y justicia.

Yo tengo un sueño que mis cuatro hijos pequeños vivirán un día en una nación donde no serán juzgados por el color de su piel sino por el contenido de su carácter.

¡Yo tengo un sueño hoy!

Yo tengo un sueño que un día, allá en Alabama, con sus racistas despiadados, con un gobernador cuyos labios gotean con las palabras de la interposición y la anulación; un día allí mismo en Alabama pequeños niños negros y pequeñas niñas negras serán capaces de unir sus manos con pequeños niños blancos y niñas blancas como hermanos y hermanas.

¡Yo tengo un sueño hoy!

Yo tengo un sueño que un día cada valle será exaltado, cada colina y montaña será bajada, los sitios escarpados serán aplanados y los sitios sinuosos serán enderezados, y que la gloria del Señor será revelada, y toda la carne la verá al unísono.

Esta es nuestra esperanza. Esta es la fe con la que regresaré al sur. Con esta fe seremos capaces de esculpir de la montaña de la desesperación una piedra de esperanza.

Con esta fe seremos capaces de transformar las discordancias de nuestra nación en una hermosa sinfonía de hermandad. Con esta fe seremos capaces de trabajar juntos, de rezar juntos, de luchar juntos, de ir a prisión juntos, de luchar por nuestra libertad juntos, con la certeza de que un día seremos libres.

Este será el día, este será el día en que todos los niños de Dios serán capaces de cantar con un nuevo significado: "Mi país, dulce tierra de libertad, sobre ti canto. Tierra donde mis padres murieron, tierra del orgullo del peregrino, desde cada ladera, dejen resonar la libertad". Y si Estados Unidos va a convertirse en una gran nación, esto debe convertirse en realidad.

Entonces dejen resonar la libertad desde las prodigiosas cumbres de Nueva Hampshire. Dejen resonar la libertad desde las grandes montañas de Nueva York. Dejen resonar la libertad desde los Alleghenies de Pennsylvania! Dejen resonar la libertad desde los picos nevados de Colorado. Dejen resonar la libertad desde los curvados picos de California. Dejen resonar la libertad desde las montañas de piedra de Georgia. Dejen resonar la libertad de la montaña Lookout de Tennessee. Dejen resonar la libertad desde cada colina y cada topera de Mississippi, desde cada ladera, dejen resonar la libertad!

Y cuando esto ocurra, cuando dejemos resonar la libertad, cuando la dejemos resonar desde cada pueblo y cada caserío, desde cada estado y cada ciudad, seremos capaces de apresurar la llegada de ese día cuando todos los hijos de Dios, hombres negros y hombres blancos, judíos y gentiles, protestantes y católicos, serán capaces de unir sus manos y cantar las palabras de un viejo spiritual negro: "¡Por fin somos libres! ¡Por fin somos libres! Gracias a Dios todopoderoso, ¡por fin somos libres!".

martes, 15 de enero de 2013

EL PRD EN SU LABERINTO


La situación del Partido Revolucionario Dominicano es dramática. Unas pugnas internas, que tienen muchos tintes personales, se han adueñado de la normalidad del partido democrático más importante de la República Dominicana.

El partido que ha dado más presidentes de la República (Bosch, Guzmán, Majluta, Jorge Blanco, Mejía); el partido cuyos cientos de dirigentes han liderado la lucha antitrujillista, tanto en el exilio como tras su vuelta al país con la oposición frontal al gobierno fascista de Joaquín Balaguer; el partido que llamó al pueblo a las calles en 1965 por la defensa de la Constitución de 1963, violada tras el golpe de estado contra la democracia, perpetuado por las huestes conservadoras instaladas en los cuarteles militares y las oficinas de los poderosos del país.

El Partido del Pueblo y de la Libertad se enfrasca en una pugna interna que no es otra cosa que una lucha por el control de la organización. Una lucha que a la militancia, a los que hacemos que cada día el partido sea más grande, los que nos dejamos la piel en cada proceso electoral, los que estamos cada día con los compañeros y compañeras en las ciudades, los pueblos, los pequeños municipios, en los barrios y en las seccionales del exterior, nos avergüenza.

Una pugna interna que asquea a cualquier demócrata porque las formas autoritarias con las que se dirimen las desavenencias nos recuerdan a tiempos pasados y a cánceres que deberían estar superados en pleno siglo XXI.

El PRD se ha instalado en una lucha entre caciques que no tiene más objetivo que disponer a su antojo de la voluntad de aquellas y aquellos que depositamos nuestra confianza en los líderes de la institución. El PRD se ha convertido en un partido sin proyecto social creíble, porque no nos ocupamos de explicarle a la militancia y a la sociedad en general cuál es nuestro proyecto de país, qué es lo que queremos brindar al pueblo dominicano.

El PRD se aleja cada día más de las posturas socialdemócratas que lideran países como España o Francia, donde hay unos partidos socialistas con unas claras convicciones progresistas que dentro del PRD parecen imposible instaurar, debido al grado de conservadurismo que se ha adueñado de la dirección. Y se aleja de las posiciones que deberíamos abrazar con los ejemplos latinoamericanos de Brasil, Argentina o la propia Venezuela. Si somos izquierda hagamos izquierda. Pero es que a veces ni siquiera sabemos lo que somos.

Un ejemplo claro de eso es la vergonzante “cuota femenina” del 33%, una cuestión que ya debería estar eliminada en favor de la paridad total entre hombres y mujeres, otorgando a estas últimas el 50% de los cargos de dirección y de representación política, ya que incluso es el voto femenino el que hace ganar al PRD elección tras elección. Si somos progresistas apliquemos las políticas progresistas. Pero no, preferimos desgañotarnos una y otra vez.

Esta es la enésima vez en la que el PRD se enfrenta contra el PRD. Un ejemplo devastador para la sociedad que nos llevará sin duda a una profunda depresión política, y quizá a una nueva escisión, con los trastornos que eso produce y que conocemos bien.

El PLD, el PRI, el BIS y el PRSD son escisiones de nuestro partido que se dieron porque en su momento quienes dirigían el partido no supieron manejar esas crisis internas, lo que dio con la creación de otros partidos independientes, uno de los cuales, el PLD, ha pasado del sospechoso marxismo de Juan Bosch a las posiciones más conservadoras de la derecha dominicana, y que se perpetúa en el poder gracias a las mañas aprendidas por sus dirigentes, heredadas del sanguinario Balaguer.

Yo no voy a entrar en valoraciones apasionadas. No voy a defender ni a unos ni a otros. Voy a hablar de mi partido, que es lo que realmente me importa, y haré un análisis jurídico de lo que representa esta nueva expulsión dentro del seno del PRD.

Lo primero que hay que decir es que me gustaría leer íntegramente la resolución salida del seno de la Comisión Nacional de Disciplina para conocer cuáles son los argumentos jurídicos que se han aplicado en la sanción impuesta a Hipólito Mejía, Andrés Bautista, Orlando Jorge Mera y Geanilda Vásquez.

Leyendo los Estatutos del partido, de lo primero que uno se da cuenta es de que los mismos adolecen de una serie de aclaraciones que son necesarias para la comprensión correcta del texto. Es decir, que el mismo menciona figuras orgánicas que luego no son explicadas específicamente ni su razón de ser ni la función que desempeñan. Por lo que es fácil concluir que los Estatutos del PRD necesitan una profunda revisión para su modificación inmediata y la subsanación de esos defectos de forma.

Cuando vamos al Capítulo XI, referido a las Comisiones de Control y los Consejos de Disciplina, lo primero es que en el mismo no se explica qué es una Comisión de Control. Lo que hace el artículo 42 es decir que existirá ese organismo junto al del Consejo de Disciplina, para luego pasar los siguientes artículos a describir cómo se integran, cómo se eligen, cuáles son sus atribuciones, etc.

Lo mismo pasa con los Consejos de Disciplina: no se explica lo que son, pero inmediatamente después le asigna funciones a desarrollar. Se establecen una serie de faltas y unas sanciones, y precisamente ahí es donde está el problema más grave, ya que no se establece una graduación de las faltas (por poner un ejemplo, no se definen cuáles son faltas graves y cueles son faltas leves), a pesar de que el artículo 52 dice expresamente “según la gravedad de la falta los Consejos de Disciplina impondrán las sanciones siguientes”.

Y yo me pregunto ¿cómo conocen los fiscales del Consejo de Disciplina la gravedad de una falta si no está preestablecida? ¿Cómo se puede sancionar un hecho que no guarda correspondencia legal con ninguna falta? Es algo incomprensible y que choca frontalmente con el Principio de Legalidad y afecta enormemente a la seguridad jurídica.

Además lo que dice el artículo 51 cuando se refiere a que “son faltas sujetas a juicio disciplinario en el Partido, entre otras, las siguientes” es un caso insólito. ¿Cómo que “entre otras”? ¿Cómo es posible que un partido político con la trayectoria del PRD se permita amparar la inseguridad jurídica en el propio instrumento por el que se rige, que son sus Estatutos, con tantos prestigiosos abogados que tenemos en la dirección del mismo? ¿Cómo es posible que se dé carta blanca a un Consejo para considerar cualesquiera razones como faltas y así crear un amplio abanico de posibilidades de sanciones que llegarían hasta el infinito?

Las faltas deben estar establecidas con la graduación de la gravedad que les corresponda. Eso en la República Dominicana o en la Conchinchina. Y sus sanciones deben ser las que correspondan a esa gravedad. Un partido político no es un relajo, es un instrumento de la democracia y debe ser ejemplo para la sociedad. Debe practicar lo que defiende, y si el PRD defiende la legalidad, la justicia social, la libertad, la democracia, debe aplicarlas dentro de sus filas antes de salir a pregonarlas.

A la espera estoy de conocer cuáles son los argumentos que se han utilizado para expulsar a perpetuidad a Hipólito Mejía y a Andrés Bautista del Partido, y cuáles son los que se han  utilizado para que Jorge Mera y Geanilda Vásquez sean suspendidos durante dos años. Porque el argumento de que han “cometido actos de indisciplina” no es válido si no se especifican cuáles son esos actos.

No se puede juzgar a nadie si no existe ley, reglamento o mandato previo que lo establezca. En eso se basa la legalidad. Actos de indisciplina ¿en qué consisten los actos de indisciplina? Alguien debe explicarlo, aunque pueda parecer obvio. Los estatutos deberían recoger la definición que considera el Partido de lo que son “actos de indisciplina” para establecer si la discrepancia o el enfrentamiento interno encajan con lo que el Consejo ha determinado que son “actos de indisciplina” en el caso de estos cuatro dirigentes.

Fuera de estos supuestos de “actos de indisciplina”, que como digo no sabemos qué son, no veo ninguna razón con peso jurídico que haga que el Consejo de Disciplina sancione tan gravemente a los cuatro dirigentes mencionados. Ha habido un juicio sumario en el que los únicos que salen perjudicados son los militantes.

¿Cómo se establece la gravedad de una falta si ni siquiera se ha regulado la existencia de la gravedad de esas faltas? Esto no es una decisión que se pueda tomar a la ligera. Debe haber un fundamento jurídico que lo sustente. Y no lo veo por ninguna parte por lo que vuelvo a repetir: no hay una relación entre las supuestas faltas y las sanciones a aplicar, que por demás se han aplicado de forma arbitraria por no cumplirse el Principio de Legalidad. Y un instrumento como unos Estatutos no pueden ser interpretados al antojo de quien ostente el poder en un momento determinado.

Hipólito Mejía no es un cualquiera. Fue Presidente de la República Dominicana representando las siglas del PRD. Andrés Bautista no es un cualquiera, fue Senador de la República y Presidente del Senado. Son personalidades importantes de nuestra institución y de la República y merecen un respeto, por más pugnas internas que haya, que deben resolverse tranquilamente en el patio de nuestra Casa Nacional, y no haciendo un circo mediático que lo único que hace es restarnos credibilidad y lo que demuestra al país y al mundo es que no estamos capacitados para llevar las riendas de esta Nación, que tanto necesita de un cambio social y un enderezamiento institucional.

Espero que superemos esta crisis, y que el próximo proceso democrático se desarrolle con la mayor libertad, por el bien del PRD si queremos volver a gobernar y dar el giro positivo que necesita la República Dominicana.